"La vida interior necesita una casa confortable y una buena cocina." David Herbert Lawrence

Nos ha tocado vivir un momento en el que la mayoría de las veces descuidamos nuestros hábitos alimenticios, abusando en ocasiones de la comida rápida. Desde este blog os incitamos a cuidar vuestros hábitos puesto que comer de forma equilibrada es, quizá, lo más importante para gozar de buena salud.

¡Bienvenidos a Oir, ver y Comer.!
Valle de Valdeón

This is default featured slide 1 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by Lasantha Bandara - Premiumbloggertemplates.com.

This is default featured slide 2 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by Lasantha Bandara - Premiumbloggertemplates.com.

This is default featured slide 3 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by Lasantha Bandara - Premiumbloggertemplates.com.

This is default featured slide 4 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by Lasantha Bandara - Premiumbloggertemplates.com.

This is default featured slide 5 title

Go to Blogger edit html and find these sentences.Now replace these sentences with your own descriptions.This theme is Bloggerized by Lasantha Bandara - Premiumbloggertemplates.com.

Sabores de León: calidad al mejor precio

10 de abril de 2012

TORTILLA DE PATATA SIN HUEVO

Como desde pequeña, tengo alergia a la clara del huevo, muchas veces me las he tenido que ingeniar para comer lo que me gustaba, así que ahí va una receta original.

 INGREDIENTES:
  • 4 patatas
  • 6 cucharadas de harina de garbanzo o de trigo
  • 3 cucharadas de leche
  • Un ligero toque de queso crema
  • 1/2 taza de agua
  • 1/2 cebolla
  • sal
  • aceite de oliva
ELABORACIÓN:

Pelar las patatas y la cebolla y cortar en rodajas. Freír en abundante aceite. Mientras, mezclar la harina de garbanzo o trigo con la leche y sal. Agregar 1/2 taza de agua y batir bien. Sacar las patatas y la cebolla cuando estén hechos, escurrir, verter en la mezcla de harina de garbanzo y remover y añadir el queso en crema en trocitos. Poner la masa en una sartén con un poco de aceite y dejar que se haga durante unos 5 minutos a fuego medio. Dar la vuelta con ayuda de un plato u otra sartén y cocinar por el otro lado otros 5 minutos. Sacar y servir caliente.

Truco: si no tienes harina de garbanzo puedes usar harina de trigo o mezcla de harina de trigo y de maíz.

Fuente: remediosalergiahuevo

9 de abril de 2012

INGREDIENTES:
  • 4 Muslos de pollo
  • 4 lonchas de Jamón York
  • 4 lonchas de Queso
  • 150 g Beicon
  • 1 ramita de Romero
  • 1 lata de Cerveza
  • Aceite de oliva
  • Sal
  • Pimienta
ELABORACIÓN

Deshuesamos los muslos de pollo, los salpimentamos y colocamos dentro una loncha de queso y otra de jamon. Lo cubrimos por fuera con bacon en lonchas.

Enrollamos y bridamos para que no se abran.

Los ponemos en la cazuela apta para horno o en una fuente de horno con las patatas y la cebolla y añadimos un poco de agua.

Horneamos durante 20 minutos a 180º C.

Lo regamos con un poco de cerveza, añadimos una ramita de romero y horneamos 10 minutos más.

Y listo

8 de abril de 2012

ALIMENTACION MACROBIOTICA

Este tipo de alimentación es una aplicación biológica y fisiológica del principio del Yin y el Yang, según el cual toda cosa está equilibrada por estas dos fuerzas respetando, en cada caso, una proporción determinada.

Según Ohsawa y sus predecesores, el equilibrio del organismo humano sería de cinco Yin por un Yang (esta relación correspondería a la de la presencia del sodio -Yin- y el potasio -Yang- en la composición de nuestra sangre). El principio de una buena alimentación sería, pues, el de tomar alimentos que respeten esta proporción para que sean bien asimilables.

En macrobiótica se considera que el proceso de asimilación de los alimentos consiste en un mecanismo de descomposición realizado a través de la digestión: las sustancias ingeridas se descomponen hasta la extracción de cada elemento molecular para ser introducidos en la sangre, la cual alimentará cada célula del organismo. En consecuencia, todo alimento demasiado alejado de esta composición fija de la sangre necesitará un esfuerzo digestivo más importante, y el organismo deberá fatigarse con el fin de transformarlo, cosa que, a la larga, puede acabar causando las enfermedades.

Así pues, los alimentos se clasifican según estas dos categorías (Yin o Yang) y, con el fin de equilibrarlos (permitir que se acerquen cuanto más mejor a esta relación de 5/1 que la sangre necesita), uno los yanguizará (hacer partir el exceso de Yin) a través de diferentes técnicas culinarias, como la cocción, la adición de sal, etc., o los yinizará (hacer partir el exceso de Yang) gracias a la fermentación, la maceración...


Este método se aproximaría, de hecho, al de cualquier cocina hecha con "sentido común": tradicionalmente, de una manera intuitiva, se equilibra una chuleta (Yang) con patatas (Yin), ensalada (Yin) y/o alcohol (Yin). La macrobiótica pretende hacer tomar conciencia del mecanismo que considera subyacente a este fenómeno para poder ser más precisos en caso de necesidad.

Por otra parte, también quiere atraer la atención sobre el siguiente hecho: tal como cuando se bebe demasiado alcohol el pensamiento o juicio se modifica, cualquier sustancia introducida en el organismo (incluyendo, pues, todos los alimentos) produciría el mismo efecto; así, el consumo habitual de ciertos alimentos provocaría angustias, otros agresividad, otros agudizarían la capacidad de concentración, otros la debilitarían, etc.

Si el objetivo final de esta enseñanza (y pues de este método) es proporcionar la mayor libertad posible, el camino para alcanzarla reclama, de manera dialéctica, una cierta concentración previa. Esta concentración debería propiciar una toma de conciencia que permita captar la importancia de la alimentación en tanto que es base de toda manifestación de vida: sin alimentación no hay vida; la calidad de la alimentación determina la calidad de la forma de vida. Una vez realizada esta toma de conciencia, se obtendría la libertad de actuar en verdadero conocimiento de causa por lo que respecta a la alimentación.

Para alcanzar este primer objetivo, uno de los leitmotiv que Ohsawa utilizaba para resumir este sistema alimenticio y de vida era la noción de vivere parvo, es decir, "vivir de forma pobre" o "vivir sólo con lo que es necesario". La actitud que se desprende se puede traducir a través de unos principios básicos:


Comer tan sólo cuando se tiene hambre y sólo la cantidad necesaria (o ser consciente de que, fuera de eso, el resto son excesos, aunque sean bien placenteros y a menudo ciertamente innecesarios).

Tomar alimentos provenientes del medio en el que se vive y de temporada (éstos nos corresponderán de una manera más armoniosa, ya que el hombre, como los alimentos, también es un producto de su medio).

Evitar tomar demasiadas cosas extremadamente Yin con el fin de favorecer la fortificación del sistema nervioso autónomo (que se considera que constituye la base de un sistema inmunitario eficaz).
Tomar alimentos lo menos manipulados posible (integrales, sin abonos ni productos químicos, etc., aunque gracias a las manipulaciones culinarias los efectos de estas sustancias puedan ser parcialmente equilibrados), sobre todo si se trata de productos animales.
Masticar concienzudamente cada bocado (Gandhi dijo que "se deben masticar las bebidas y se deben beber los alimentos") y discernir en cada caso por qué se come (¿para crecer? ¿Por placer? ¿Para curarse? ¿Para evolucionar espiritualmente?...)

A través del estudio de Yin y Yang aplicado a la alimentación, se puede situar cada alimento en relación a las diferentes necesidades u objetivos del individuo. Por ejemplo, para realizar trabajos que necesitan mucha fuerza física no se comerán las mismas cosas que cuando se realiza un trabajo sedentario; tampoco se tomará lo mismo cuando se es un bebé o un abuelo, ni cuando se está enfermo o en buena salud.

Eso implica una noción fundamental, la de que "cada uno tiene que encontrar su macrobiótica": se debe comprender, practicar y verificar por sí mismo, ya que cada caso es particular y que todo cambia en permanencia. La noción esencial que caracteriza esta enseñanza es la de "no creer ciegamente".

A partir de las observaciones acumuladas durante miles de años por las tradiciones extremo-orientales, George Ohsawa propone un cierto orden en la alimentación que tiene en cuenta las especificidades del hombre, especialmente el hecho de que es un ser destinado a desarrollar la conciencia:

Según la macrobiótica, la base de una alimentación justa la constituyen los cereales, ya que su equilibrio Yin-Yang sería el que más se aproxima al de nuestro organismo. Éstos se consumen de preferencia en forma de granos integrales (cuando un alimento está refinado, lo que implica que se le ha quitado algo, por fuerza se lo desequilibra).

Es interesante constatar que la mayoría de civilizaciones han surgido en torno a este alimento, el cual sigue constituyendo la base alimenticia de gran parte de los pueblos de la Tierra.

La macrobiótica no es ningún régimen vegetariano y se puede comer lo que se quiera; como se ha visto más arriba, la alimentación macrobiótica consiste en comprender las especificidades de cada alimento -según Yin y Yang- para obtener la libertad de utilizarlos según los objetivos y necesidades de cada uno. Por eso, decidir si se toman productos animales o no, de qué tipo, qué cantidad, etc., dependerá del resultado que se quiera obtener y lo interesante será saber equilibrarlos.

Con respecto a las verduras, pasa lo mismo: se tiene que saber si se introducen en un régimen vegetariano, si acompañan productos animales, etc. Desde un punto de vista Yin-Yang, cuándo se come más bien vegetariano, se aconseja tomar en primer lugar aquéllas verduras que crecen bajo tierra -raíces-, ya que serían las que complementan mejor a los cereales; a continuación vienen todo el resto.

En macrobiótica se utilizan los llamados "alimentos específicos", como algas, derivados de la soja como el mijo y el tamari, los tes verdes "de tres años", las ciruelas umeboshi, etc. Se les llama así, de una parte a causa sus cualidades a menudo medicinales y de otra porque, al principio, se utilizaban raramente fuera de este tipo de alimentación. A menudo se trata de productos de origen japonés, aunque se van fabricando cada vez más en Occidente.

Este régimen consiste en comer de una manera lo más equilibrada posible durante el periodo en que dura una enfermedad, con el fin de no agredir al organismo y permitir que se regenere según su propia lógica interna. Como la tendencia generalizada en la sociedad de consumo predominante es la de tomar demasiadas cosas Yin (o bien demasiada cantidad = Yin), y que es este exceso el que acaba por crear un desequilibrio, en general este régimen es más bien restrictivo (Yang o "yanguizante"); pero si uno se encontrara con el caso contrario (una enfermedad causada por exceso de Yang), un régimen curativo consistiría en tomar más bien alimentos Yin.

Michio Kushi, un discípulo de George Ohsawa que estuvo afincado largo tiempo en los Estados Unidos, preconiza el uso de aquello que él llama un "régimen estándar" o "régimen tipo", conocido también como "régimen clásico", que consiste en comer según ciertas proporciones consideradas convenientes para la mayoría de la gente.

La alimentación macrobiótica se basa en el principio del Yin y el Yang, en vez de hacerlo en la concepción dietética científica, que toma en cuenta las calorías, las cantidades de nutrientes, etc. Georges Ohsawa consideraba que este acercamiento permite una visión más global que aquél estrictamente científico y decía a menudo: "Estudiad primero Yin y Yang y después estudiad todo el resto". Y también: "Estudiad con Yin y Yang; la ciencia ya confirmará". Aun así, existen diversos intentos para demostrar la correspondencia de la visión macrobiótica con la de la ciencia, especialmente aquellos desarrollados por las escuelas creadas por Michio Kushi.



En conclusión la dieta macrobiótica se emplea para curar enfermedades o como régimen adelgazante. Combina ideas del vegetarianismo estricto y de la filosofía Zen budista. Se basa en un equilibrio entre alimentos denominados Ying y alimentos Yang. Este equilibrio permite obtener salud y alcanzar el bienestar físico, mental y espiritual.

Los alimentos Ying son aquellos que poseen energía debilitante, mientras que los alimentos Yang son alimentos necesarios para lograr la salud y el bienestar físico y mental.

En el primer grupo figuran alimentos como el azúcar, la miel, frutas tropicales, lácteos, carne, huevos, almejas, bebidas alcohólicas, especias, alimentos procesados, conservas, ete.

El segundo grupo lo integran los cereales, algas marinas, legumbres y vegetales y frutas cultivados sin pesticidas.

Una dieta macrobiótica típica está compuesta de un 5% de sopas, un 5 a 10% de legumbres, un 20 a 25% de vegetales y un 50 a 60% de granos de cereales.

Extractado de www.wikipedia.org

5 de abril de 2012

TORRIJAS

INGREDIENTES

  • 1 barra de pan (mejor del día anterior)
  • 1 litro de leche
  • 1 rama de canela
  • azúcar al gusto (unas 6 cucharadas soperas)
  • 2 huevos para rebozar
  • aceite de oliva para freír
ELABORACIÓN:
Se pone a cocer la leche con la canela unos 5 o 10 minutos, se añade el azúcar y se disuelve bien. Hay que tener en cuenta que el pan admite bastante dulce. Se corta la barra de pan en rodajas de unos 3 o 4 cm. de grosor y se colocan en una fuente un poco honda. Se cubren con la leche hasta que se empapen bien (esto es importante, porque si no quedan secas). Se rebozan con huevo y se fríen en aceite bien caliente en una sarten honda. Hay que tener cuidado al darles la vuelta para que no se rompan. Se sacan cuando estén doradas y se colocan en una fuente. Se pueden espolvorear con azúcar y canela o cubrir con almíbar o miel aclarada.

24 de marzo de 2012

SALSA ROSA

INGREDIENTES
  • 200 gramos de mayonesa
  • 3 cucharadas de ketchup
  • 3 Cucharadas de whisky
  • Zumo de media naranja
  • Una cucharada de mostaza
ELABORACIÓN:

Mezclamos en un bol la mayonesa, el ketchup, el whisky, la mostaza y el zumo de la media naranja.

Batimos con un tenedor y probamos.

La salsa rosa tiene que quedar suave, sin grumos y con un sabor ligeramente dulzón.

19 de marzo de 2012

ROSQUILLAS DE ANIS


INGREDIENTES: (30 rosquillas)
3 huevos,
3 cáscaras de aceite, 
1/2 cáscara de anís, 
3 cáscaras de azúcar, 
1/2 cáscara de naranja, 
1/2 cáscara de limón, 
1/2 cucharada de canela, 
1/2 cucharada de matalauva o anís en grano, 
1 sobre de levadura Royal y harina (la que admita, alrededor de 1 kilo).
 
ELABORACIÓN:
En una sartén freímos las cáscaras de la naranja y del limón en el aceite durante unos minutos. Dejamos enfriar y tiramos las cáscaras. En un mortero machacamos los granos de anís o matalauva.
 
En un bol grande echamos todos los ingredientes, y removemos. Agregamos el aceite y removemos con la cuchara de madera. Mientras vamos amasando con las manos, vamos añadiendo harina. Seguimos amasando y añadiendo la harina poco a poco, hasta que tenga una consistencia en la que la masa no se nos pegue a las manos, similar a la de las galletas. Hacemos una bola y la sacamos del bol.
 
Empezamos a formar las rosquillas, cogemos trozos de masa y con la palmas de las manos formamos unos churritos de un grosor como de 1’5 cm, un poco más de un dedo. Cerramos los dos bordes, apretando bien para que no se abran al freír. Haremos igual con toda la masa. Dejaremos reposar las rosquillas formadas unos 10 minutos.
 
Calentamos abundante aceite en un recipiente hondo, o en la freidora si la tenemos. Vamos echando las rosquillas en el aceite en pequeñas cantidades para que no baje la temperatura mucho. Las dejamos freír por un lado, le damos la vuelta y freímos por el otro.
 
Cuando estén hechas las sacamos del aceite y las depositamos en papel de cocina. Estando aún calientes, las espolvoreamos con azúcar glasé, que queden bien impregnadas.