"La vida interior necesita una casa confortable y una buena cocina." David Herbert Lawrence

Nos ha tocado vivir un momento en el que la mayoría de las veces descuidamos nuestros hábitos alimenticios, abusando en ocasiones de la comida rápida. Desde este blog os incitamos a cuidar vuestros hábitos puesto que comer de forma equilibrada es, quizá, lo más importante para gozar de buena salud.

¡Bienvenidos a Oir, ver y Comer.!
Valle de Valdeón

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Sabores de León: calidad al mejor precio
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27 de abril de 2012

ALIMENTOS QUEMAGRASA

Una de las ideas más atractivas para las dietas de adelgazamiento es la teoría de los Alimentos de Calorías Negativas ó también denominada Comida quemagrasa, es decir que el cuerpo quema calorías en los procesos químicos y mecánicos que digieren la comida. Algunos alimentos contienen menos calorías que las que ellos mismos necesitan para ser digeridos. Por tanto, comiendo este tipo de alimentos, se perdería peso. Por ejemplo, si comemos 40 gramos de apio, que contiene 7 calorías, quizás nuestro cuerpo queme 30 calorías para digerirlo. Por tanto, se consumirían 23 calorías netas, perdiendo peso. Este tipo de alimentos quemagrasas o de calorías negativas son verduras como la lechuga, cebolla, espárragos... o frutas como la mandarina, los limones, manzanas...

Esta teoria está basada el libro publicado "Foods that Cause You to Lose Weight: the Negative Calorie Effect", de Neal D. Barnard. Estas ideas son objeto de muy controvertidas opiniones. En este artículo de Elena Serocki The Negative-Calorie Diet crítica esta teoria, citando a Robert Eckel, M.D., un profesor de medicina de la Universidad de Colorado (Health and Sciences Center and the American Heart Association's) especialista en nutrición quien piensa que el concepto es "ridículo", desafiando los principios de la ciencia, asegurando que no hay comida que pueda ser asociada a una pérdida de energía.

Sin embargo, esta teoría tiene una gran acogida en Internet con muchos sitios que defienden dietas de alimentos de calorías ngeativas. Menos mal que son todos buenos antioxidantes y en general muy saludables.

LISTA DE ALGUNOS ALIMENTOS "QUEMAGRASAS"

    VEGETALES:
        Espárragos.
        Remolacha
        Brécol ó Brócoli
        Col verde
        Zanahorias
        Coliflor
        Apio
        Achicoria
        Pimientos rojos picantes
        Pepino
        Endivias
        Ajo
        Lechuga
        Cebolla
        Espinacas
        Calabaza
        Calabacín
    FRUTOS:
        Papaya
        Manzanas
        Pomelo
        Limones
        Mangos
        Naranjas
        Piña
        Frambuesas
        Fresas
        Mandarinas
        Arándanos

22 de abril de 2012

VEGANISMO

El veganismo es un estilo de vida basado en el respeto hacia los animales. Considerar que los animales son individuos con intereses que merecen ser respetados tiene implicaciones prácticas como tratar de evitar que miles de ellos sufran y/o mueran cada segundo en mataderos, laboratorios, zoos, acuarios, circos, granjas peleteras, etc.

La alimentación vegana

Cualquier producto de origen animal (huevos, lácteos, carne, etc.) implica considerar que los intereses de los humanos pueden prevalecer por encima de los intereses de los demás animales que son utilizados para su producción. En consecuencia, éstos son comprados, vendidos, privados de libertad, alejados de sus familias, inseminados artificialmente, matados... en definitiva; siempre son las víctimas de los productos para los cuales fueron criados. Podemos llevar vidas sanas y equilibradas sin necesidad de alimentarnos de dichos productos. Elegir entre la vida y la muerte de cientos de animales, es tan sencillo como elegir uno u otro plato en el menú.
http://www.igualdadanimal.org/veganismo

¿Qué alimentos forman parte de la dieta vegana?

Además de las frutas frescas y los vegetales, un régimen vegano puede incluir una gran variedad de platos preparados a base de cereales, pastas alimenticias, pan, patatas, legumbres (judías, garbanzos, lentejas, guisantes, etc.), arroz, semillas y frutos oleaginosos, germinados de legumbres y semillas, frutos secos, crema de almendras, cacahuetes, anacardos, etcétera; leche de soja, tofu, tempeh o análogos, a base de proteína vegetal texturizada, que aportan los elementos necesarios para satisfacer los paladares más exigentes y cubrir ampliamente todas nuestras necesidades nutritivas.
Saber mas

15 de abril de 2012

LA DIETA VEGETARIANA

Ser vegetariano es toda una filosofía de vida. Es, una decisión muy personal que se apoya en argumentos muy diversos y, aparentemente, compatibles entre sí. Desde justificaciones dietéticas ("es más saludable"), éticas ("se evita matar animales para su consumo") o sociales ("estoy en contra de los excesos alimenticios y consumistas de la sociedad actual") hasta razones medioambientales e incluso humanitarias (según algunas opiniones, se ayuda más a los países subdesarrollados consumiendo cereales y soja, por ejemplo, que carne, pollos y huevos).
Hay varias tendencias vegetarianas con planteamientos muy definidos, además de la dieta ovolactovegetariana (la más completa de todas las alternativas desde el punto de vista nutricional), que incluye leche y huevos, o sus vertientes más próximas; ovovegetariana o lactovegetariana. Otro grupo, entre los vegetarianos, lo constituyen los vegetalinos o vegetalistas que consideran la miel como subproducto animal y no la consumen, ni tampoco toman legumbres (a excepción de la soja). El veganismo, variante del vegetalismo, admite el consumo de leguminosas. Otras tendencias son: los frugívoros, que se alimentan exclusivamente de frutas frescas y frutos secos; los crudívoros que comen solamente frutas y verduras crudas y los cerealistas (régimen macrobiótico), que consumen exclusivamente cereales y restringen la ingesta de líquidos.
RIESGOS DEL VEGETARIANISMO MAL PLANTEADO
La dieta ovolactovegetariana, si no está bien planteada, puede tener deficiencias de algunos nutrientes que son aportados en la alimentación tradicional por la carne y el pescado. Entre ellos, hierro de fácil absorción, zinc y vitamina B12, especialmente necesarios durante el embarazo (anemia) y en las etapas de crecimiento y desarrollo (para prevenir el raquitismo infantil), épocas en que las necesidades de estos nutrientes son mayores. El aporte de calcio y vitamina D también puede verse comprometido si no se ingiere leche o derivados.
Por otra parte, el régimen cerealista resulta muy desequilibrado. La calidad de la proteína que aporta esta dieta a nuestro organismo es insuficiente ya que los cereales son deficitarios en un aminoácido esencial. Y existe el riesgo de que surjan carencias de vitaminas: la vitamina A (lesiones en piel y ojos), la D (raquitismo), vitamina B12 (anemia) y la vitamina C (escorbuto). La reducida absorción del calcio y hierro de origen vegetal se ve dificultada, además, por la presencia de ácido fítico o fitatos en las envueltas de los cereales, que aumenta el riesgo de raquitismo y anemia. Además, al limitarse en demasía el consumo de líquidos se ve comprometido el normal funcionamiento de los riñones.
AUMENTAR LA CAPACIDAD NUTRITIVA DE LA DIETA VEGETARIANA
La fermentación de un alimento mejora su digestibilidad y valor nutricional, ya que los microorganismos responsables de este proceso (levaduras, mohos, bacterias) transforman los compuestos complejos del alimento, hidratos de carbono, proteínas y grasas en azúcares sencillos, y aminoácidos y ácidos grasos libres, más fáciles de asimilar. Además, los microbios sintetizan vitaminas. Así, un pan integral preparado con verdadera levadura, no tiene el efecto desmineralizante del pan integral elaborado con fermento industrial.
La germinación aumenta el contenido en aminoácidos esenciales entre un 10% y un 30%, y hace lo propio con el contenido de hierro asimilable. Además, se produce la predigestión de los hidratos de carbono y se sintetizan vitaminas. Cada vez son más conocidos y aceptados los alimentos germinados tradicionales de otras culturas, como la soja (típica en Extremo Oriente), judías y guisantes (India), trigo o bulghur (Oriente Medio)o bebidas de cereales germinados (germinación de la cebada para la obtención de malta).
Se puede también sustituir alimentos habitualmente utilizados, para que la dieta sea más completa y saludable, al mismo tiempo que enriquecen gastronómicamente: alimentos refinados por integrales; vinagre de vino por vinagre de manzana, zumo de limón; aceite refinado por aceite virgen; sal por sal marina u otros condimentos a partir de algas; salsas convencionales por salsas de soja o algas, azúcar blanco por azúcar integral, fructosa o miel; café por cereales (malta...), cacao por amasake (arroz fermentado agridulce...) o dulces por postres de cereales y frutas frescas o secas, o mermeladas.

BASES DIETÉTICAS PARA UNA ALIMENTACIÓN VEGETARIANA EQUILIBRADA
Una dieta ovolactovegetariana bien planificada puede cubrir las necesidades de energía y nutrientes de quien la sigue cotidianamente, no obstante es preciso equilibrar la alimentación, combinando los alimentos y sustituyendo algunos por otros de similar capacidad nutricional.
La leche y sus derivados (yogur, queso, cuajada, postres lácteos,...), son la principal fuente de calcio, fósforo y vitamina D (esta última, presente en la leche entera o en la desnatada enriquecida, es necesaria para asegurar la fijación del calcio en los huesos). El organismo también la puede sintetizar debajo de la piel por exposición a la luz solar. Los lácteos contribuyen también al aporte de proteínas de calidad. Para aumentar estos nutrientes, se puede añadir a los platos leche desnatada en polvo o consumir productos a partir de soja fortificados. Verduras de hoja verde, frutos secos y semillas, también son buenas fuente de calcio, pero el aprovechamiento del mineral por el organismo es menor. Se recomienda tomar dos raciones de leche o sus derivados para conseguir un correcto desarrollo y mantenimiento de la masa ósea.
Es imprescindible incluir diariamente proteínas de calidad para asegurar la síntesis y regeneración de las células y el crecimiento. La calidad de una proteína depende de su cantidad de aminoácidos esenciales. Cuando falta un aminoácido esencial, el valor biológico de la proteína disminuye mucho, ya que con el organismo no puede sintetizar las proteínas si en éstas falta un aminoácido esencial . Y la cuestión es que los alimentos de origen animal contienen todos los aminoácidos esenciales. De ahí la importancia de la ingesta de lácteos y huevos. Se recomienda tomar un huevo y una clara al día mezclados con cualquier plato. Los alimentos de origen vegetal también aportan proteínas, pero éstas carecen de uno o varios aminoácidos esenciales, por lo que son proteínas incompletas. Cereales y semillas son deficitarios en lisina; y legumbres, tubérculos y frutos secos lo son en metionina. Sin embargo, proteínas incompletas bien combinadas pueden dar lugar a otras de valor equiparable a las de la carne, el pescado y el huevo. Las combinaciones más interesantes son: leche y arroz (o trigo o sésamo o patata), leche con maíz y soja, legumbres con arroz, alubias y maíz (o trigo), soja con trigo y sésamo (o arroz), y soja con cacahuete y sésamo. Puesto que los vegetales son la base de la dieta, interesa ingerir al menos una ración de verdura cruda (ensalada) y dos piezas de fruta al día, mejor con piel y bien lavada, e incluir algún cítrico. Son alimentos necesarios por su contenido en vitaminas, sales minerales y fibra. Las vitaminas más abundantes son la C (coliflor, pimiento verde, tomate crudo, lechuga, cítricos, kiwi...), folatos (verduras de hoja) y carotenos, entre ellos beta-caroteno, pigmento que confiere color anaranjado-rojizo a ciertos vegetales (zanahoria, tomate) y que el organismo lo transforma en vitamina A cuando la necesita.
Nuestro organismo asimila fácilmente el hierro de los alimentos de origen animal (hierro hemo), pero sufre dificultades para absorber el hierro de los vegetales. La yema de huevo es rica en este mineral. Los vegetales que contienen más hierro son las legumbres, cereales y grano enriquecido, higos, ciruelas, dátiles y frutos secos. La asociación con vitamina C aumenta la absorción del hierro de origen vegetal, por lo que conviene acompañar los alimentos antes citados con productos ricos en esta vitamina; algunas mezclas interesantes: pimiento verde con lentejas; cítricos y zumo de limón en lugar de vinagre en ensaladas. Las proteínas también favorecen la absorción de hierro. Por esta razón, procede incluir (como ingrediente de los platos vegetarianos)proteína de calidad como las de la clara de huevo o la leche. Una sugerencia: habas secas salteadas con verduras y clara de huevo rallada.
La vitamina B12 es otro nutriente deficitario en la dieta si ésta no incluye la ingesta de huevos y leche. Algunas algas contienen B12, pero su contenido es tan variable que no se recomiendan como suplemento exclusivo.
Los alimentos integrales aportan más vitaminas, sales minerales y fibra que sus equivalentes refinados, aunque no conviene exagerar su consumo ya que una dieta muy rica en fibra, ácido fítico o fitatos y ácido oxálico u oxalatos (sustancias presentes en los vegetales) puede dificultar la absorción de hierro, zinc, calcio y magnesio.

Extractado de http://revista.consumer.es

8 de abril de 2012

ALIMENTACION MACROBIOTICA

Este tipo de alimentación es una aplicación biológica y fisiológica del principio del Yin y el Yang, según el cual toda cosa está equilibrada por estas dos fuerzas respetando, en cada caso, una proporción determinada.

Según Ohsawa y sus predecesores, el equilibrio del organismo humano sería de cinco Yin por un Yang (esta relación correspondería a la de la presencia del sodio -Yin- y el potasio -Yang- en la composición de nuestra sangre). El principio de una buena alimentación sería, pues, el de tomar alimentos que respeten esta proporción para que sean bien asimilables.

En macrobiótica se considera que el proceso de asimilación de los alimentos consiste en un mecanismo de descomposición realizado a través de la digestión: las sustancias ingeridas se descomponen hasta la extracción de cada elemento molecular para ser introducidos en la sangre, la cual alimentará cada célula del organismo. En consecuencia, todo alimento demasiado alejado de esta composición fija de la sangre necesitará un esfuerzo digestivo más importante, y el organismo deberá fatigarse con el fin de transformarlo, cosa que, a la larga, puede acabar causando las enfermedades.

Así pues, los alimentos se clasifican según estas dos categorías (Yin o Yang) y, con el fin de equilibrarlos (permitir que se acerquen cuanto más mejor a esta relación de 5/1 que la sangre necesita), uno los yanguizará (hacer partir el exceso de Yin) a través de diferentes técnicas culinarias, como la cocción, la adición de sal, etc., o los yinizará (hacer partir el exceso de Yang) gracias a la fermentación, la maceración...


Este método se aproximaría, de hecho, al de cualquier cocina hecha con "sentido común": tradicionalmente, de una manera intuitiva, se equilibra una chuleta (Yang) con patatas (Yin), ensalada (Yin) y/o alcohol (Yin). La macrobiótica pretende hacer tomar conciencia del mecanismo que considera subyacente a este fenómeno para poder ser más precisos en caso de necesidad.

Por otra parte, también quiere atraer la atención sobre el siguiente hecho: tal como cuando se bebe demasiado alcohol el pensamiento o juicio se modifica, cualquier sustancia introducida en el organismo (incluyendo, pues, todos los alimentos) produciría el mismo efecto; así, el consumo habitual de ciertos alimentos provocaría angustias, otros agresividad, otros agudizarían la capacidad de concentración, otros la debilitarían, etc.

Si el objetivo final de esta enseñanza (y pues de este método) es proporcionar la mayor libertad posible, el camino para alcanzarla reclama, de manera dialéctica, una cierta concentración previa. Esta concentración debería propiciar una toma de conciencia que permita captar la importancia de la alimentación en tanto que es base de toda manifestación de vida: sin alimentación no hay vida; la calidad de la alimentación determina la calidad de la forma de vida. Una vez realizada esta toma de conciencia, se obtendría la libertad de actuar en verdadero conocimiento de causa por lo que respecta a la alimentación.

Para alcanzar este primer objetivo, uno de los leitmotiv que Ohsawa utilizaba para resumir este sistema alimenticio y de vida era la noción de vivere parvo, es decir, "vivir de forma pobre" o "vivir sólo con lo que es necesario". La actitud que se desprende se puede traducir a través de unos principios básicos:


Comer tan sólo cuando se tiene hambre y sólo la cantidad necesaria (o ser consciente de que, fuera de eso, el resto son excesos, aunque sean bien placenteros y a menudo ciertamente innecesarios).

Tomar alimentos provenientes del medio en el que se vive y de temporada (éstos nos corresponderán de una manera más armoniosa, ya que el hombre, como los alimentos, también es un producto de su medio).

Evitar tomar demasiadas cosas extremadamente Yin con el fin de favorecer la fortificación del sistema nervioso autónomo (que se considera que constituye la base de un sistema inmunitario eficaz).
Tomar alimentos lo menos manipulados posible (integrales, sin abonos ni productos químicos, etc., aunque gracias a las manipulaciones culinarias los efectos de estas sustancias puedan ser parcialmente equilibrados), sobre todo si se trata de productos animales.
Masticar concienzudamente cada bocado (Gandhi dijo que "se deben masticar las bebidas y se deben beber los alimentos") y discernir en cada caso por qué se come (¿para crecer? ¿Por placer? ¿Para curarse? ¿Para evolucionar espiritualmente?...)

A través del estudio de Yin y Yang aplicado a la alimentación, se puede situar cada alimento en relación a las diferentes necesidades u objetivos del individuo. Por ejemplo, para realizar trabajos que necesitan mucha fuerza física no se comerán las mismas cosas que cuando se realiza un trabajo sedentario; tampoco se tomará lo mismo cuando se es un bebé o un abuelo, ni cuando se está enfermo o en buena salud.

Eso implica una noción fundamental, la de que "cada uno tiene que encontrar su macrobiótica": se debe comprender, practicar y verificar por sí mismo, ya que cada caso es particular y que todo cambia en permanencia. La noción esencial que caracteriza esta enseñanza es la de "no creer ciegamente".

A partir de las observaciones acumuladas durante miles de años por las tradiciones extremo-orientales, George Ohsawa propone un cierto orden en la alimentación que tiene en cuenta las especificidades del hombre, especialmente el hecho de que es un ser destinado a desarrollar la conciencia:

Según la macrobiótica, la base de una alimentación justa la constituyen los cereales, ya que su equilibrio Yin-Yang sería el que más se aproxima al de nuestro organismo. Éstos se consumen de preferencia en forma de granos integrales (cuando un alimento está refinado, lo que implica que se le ha quitado algo, por fuerza se lo desequilibra).

Es interesante constatar que la mayoría de civilizaciones han surgido en torno a este alimento, el cual sigue constituyendo la base alimenticia de gran parte de los pueblos de la Tierra.

La macrobiótica no es ningún régimen vegetariano y se puede comer lo que se quiera; como se ha visto más arriba, la alimentación macrobiótica consiste en comprender las especificidades de cada alimento -según Yin y Yang- para obtener la libertad de utilizarlos según los objetivos y necesidades de cada uno. Por eso, decidir si se toman productos animales o no, de qué tipo, qué cantidad, etc., dependerá del resultado que se quiera obtener y lo interesante será saber equilibrarlos.

Con respecto a las verduras, pasa lo mismo: se tiene que saber si se introducen en un régimen vegetariano, si acompañan productos animales, etc. Desde un punto de vista Yin-Yang, cuándo se come más bien vegetariano, se aconseja tomar en primer lugar aquéllas verduras que crecen bajo tierra -raíces-, ya que serían las que complementan mejor a los cereales; a continuación vienen todo el resto.

En macrobiótica se utilizan los llamados "alimentos específicos", como algas, derivados de la soja como el mijo y el tamari, los tes verdes "de tres años", las ciruelas umeboshi, etc. Se les llama así, de una parte a causa sus cualidades a menudo medicinales y de otra porque, al principio, se utilizaban raramente fuera de este tipo de alimentación. A menudo se trata de productos de origen japonés, aunque se van fabricando cada vez más en Occidente.

Este régimen consiste en comer de una manera lo más equilibrada posible durante el periodo en que dura una enfermedad, con el fin de no agredir al organismo y permitir que se regenere según su propia lógica interna. Como la tendencia generalizada en la sociedad de consumo predominante es la de tomar demasiadas cosas Yin (o bien demasiada cantidad = Yin), y que es este exceso el que acaba por crear un desequilibrio, en general este régimen es más bien restrictivo (Yang o "yanguizante"); pero si uno se encontrara con el caso contrario (una enfermedad causada por exceso de Yang), un régimen curativo consistiría en tomar más bien alimentos Yin.

Michio Kushi, un discípulo de George Ohsawa que estuvo afincado largo tiempo en los Estados Unidos, preconiza el uso de aquello que él llama un "régimen estándar" o "régimen tipo", conocido también como "régimen clásico", que consiste en comer según ciertas proporciones consideradas convenientes para la mayoría de la gente.

La alimentación macrobiótica se basa en el principio del Yin y el Yang, en vez de hacerlo en la concepción dietética científica, que toma en cuenta las calorías, las cantidades de nutrientes, etc. Georges Ohsawa consideraba que este acercamiento permite una visión más global que aquél estrictamente científico y decía a menudo: "Estudiad primero Yin y Yang y después estudiad todo el resto". Y también: "Estudiad con Yin y Yang; la ciencia ya confirmará". Aun así, existen diversos intentos para demostrar la correspondencia de la visión macrobiótica con la de la ciencia, especialmente aquellos desarrollados por las escuelas creadas por Michio Kushi.



En conclusión la dieta macrobiótica se emplea para curar enfermedades o como régimen adelgazante. Combina ideas del vegetarianismo estricto y de la filosofía Zen budista. Se basa en un equilibrio entre alimentos denominados Ying y alimentos Yang. Este equilibrio permite obtener salud y alcanzar el bienestar físico, mental y espiritual.

Los alimentos Ying son aquellos que poseen energía debilitante, mientras que los alimentos Yang son alimentos necesarios para lograr la salud y el bienestar físico y mental.

En el primer grupo figuran alimentos como el azúcar, la miel, frutas tropicales, lácteos, carne, huevos, almejas, bebidas alcohólicas, especias, alimentos procesados, conservas, ete.

El segundo grupo lo integran los cereales, algas marinas, legumbres y vegetales y frutas cultivados sin pesticidas.

Una dieta macrobiótica típica está compuesta de un 5% de sopas, un 5 a 10% de legumbres, un 20 a 25% de vegetales y un 50 a 60% de granos de cereales.

Extractado de www.wikipedia.org